Mi primera FIV

Mi instinto maternal tardó un poco al despertar. A los 30 años mientras mis amigas empezaban a tener sus primeros hijos, yo solo pensaba en viajar por el mundo y huir de la rutina a toda costa. Mi lista de prioridades era un poco distinta a la que me habían inculcado a lo largo de la vida, pero qué carajos ¡solo se vive una vez! así que dejé un trabajo que me encantaba para vivir una experiencia aún más increíble: viajar 8 meses por el mundo. Luego la aventura la alargaría un año más viviendo en Chile pero esto es otra historia que poco tiene que ver con la fertilidad.

Volviendo el tema, después de dos años increíbles mi reloj biológico empezó a despertar poco a poco, primero con un tímido TIC, TAC pero a los 33 años ¡BOOOM! estalló como una bomba. Así que mi marido y yo nos pusimos a por la labor. Los primeros 6 meses fueron muy relajados. Sin presión. Quería evitar a toda costa obsesionarme. Pero a partir del 7 mes empecé a sufrir un pelín. Esto de la búsqueda ya no resultaba tan divertido. ¿Y si teníamos algún problema?

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