Pérdidas durante el primer trimestre de embarazo

Quizás sea por mi enfermedad de la sangre, o no, pero todas las veces que me he quedado embarazada he tenido pérdidas a los pocos días de haber hecho el test de embarazo. Con y sin heparina. La primera vez que me pasó recuerdo que empecé a buscar información por internet y me topé con el concepto de sangrado de implantación. Nunca antes había oído hablar de este tema y a decir verdad, lo poco que sabía acerca de las pérdidas durante el primer trimestre de embarazo es que no son una buena señal aunque en muchos casos los embarazos sigan adelante.

Con la esperanza de que este fuese mi caso, empecé a leer más sobre el tema. Pero ¿cómo podía reconocerlo? Lo que encontraba por internet era bien confuso. Por un lado no me quedaba claro el tema del color del sangrado ya que tanto podía ser rojizo como marrón. Por otro lado estaba el tema de la duración que podía ser de uno a tres días. Y finalmente estaba el tema de cuándo se producía. Supuestamente coincidía con el inicio de la menstruación pero en mi caso no tenía mucho sentido ya que me había sometido a una transferencia de blastocistos por lo que la implantación debería haber ocurrido al poco tiempo de la transferencia.

No me diréis que no hacían buena pareja

Vamos que era como intentar resolver las mil historias de amor de Jennifer Aniston sin final feliz.

En mi caso, lamentablemente, las pérdidas provenían de hematomas que generaba de repente por causas desconocidas. Un poltergeist en toda regla. En algunos casos eran poco abundantes y otros más. Lo curioso del tema es que siempre empezaban el día 31 de mi ciclo con un levísimo manchado marrón casi imperceptible, inofensivo a simple vista. Duraba dos días y luego zasca, sangrado durante un día y vuelta a las pérdidas marrones durante un par de semanas más. Un misterio que ninguno de los ginecólogos que me visitó supo darle una explicación.

Ya en mi última transferencia decidí que si volvía a  ocurrir iría a urgencias las veces que fueran necesarias para estar al máximo de controlada posible y sobre todo de cara a mi salud mental. Las historias que encontraba por internet me desanimaban más que otra cosa y tampoco me sacaban de dudas.

Como os conté en mi post de mi segunda Fecundación In Vitro, en mi quinta transferencia descubrí que me había quedado embarazada 5 días antes de hacerme el test de embarazo en sangre. Estaba emocionada pero también sabía que la siguiente prueba era superar el  día 31 de ciclo sin pérdidas.

Y llegó el día 31 y con él las famosas pérdidas.

Siguiendo con mi plan inicial de ir a urgencias ante cualquier duda, fui el mismo día. Por primera vez vimos las dos bolsitas de nuestros futuros bebés y descubrimos que esperábamos gemelos. Parecía que todo estaba en orden pero la realidad es que el primer sangrado no tardaría en llegar. A los 3 días, las pérdidas marrones pasaron a ser de un color rojizo que no molaba nada. La historia se repetía.

Me sentía como Bill Murray en atrapado en el tiempo

Volvimos a urgencias, me diagnosticaron amenaza de aborto y me recetaron reposo absoluto.

Aunque las pérdidas no eran muy abundantes, me tiré el primer trimestre sin poder respirar tranquila. Aún haciendo reposo absoluto, semana sí, semana no, tenía pérdidas que abarcaban cualquier tipo de marrón o rojo que podáis encontrar en un pantonario.

Durante aquellos meses pisé la sala de urgencias como nunca antes lo había hecho en la vida. He de reconocer que hasta me daba un poco de vergüenza quedar como una loca, pero esta vez tenía claro que no me iba a quedar con ninguna duda en ningún momento.

Sorprendentemente, porque realmente creo que fui muchísimas veces, todos los médicos me trataron SÚPER BIEN empatizando en todo momento con mi situación. Una pasada la sanidad pública que tenemos. Ojalá nunca la perdamos porque tenemos a unos profesionales de la leche. ¡Gracias a todos!

¡Sorpresa! ¡Aquí la loca de nuevo!

Y así fui superando semana a semana hasta que en la 14 tuve las últimas pérdidas y me dejaron hacer vida un poco más normal.

Sé que esta vez quizás he sido un pelín exagerada. He hecho mucho reposo y he ido muchas veces a urgencias pero lo bueno es que no me arrepiento de nada. Después de 3 abortos sin que nadie supiese decirme el origen de los hematomas o las pérdidas que tenía sin causa aparente, no quería volver a pasar por lo mismo.

Así que si estáis leyendo este post porque estáis teniendo o habéis tenido pérdidas, mi recomendación es que no dudéis en ir a urgencias. Probablemente este sea el proyecto personal más importante que viviréis, ¡que le den a la vergüenza!

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